
Cualquiera podría pensar que en los últimos meses el mundo entero, porque hablar de Estados Unidos últimamente es como hablar del mundo entero, está inmerso en la vida y cultura española. O expresado de otra manera, que España está de moda, vamos. Goya ha conseguido que recuperemos esa parte perdida de prestigio que nos trajeron allá por el 1500 reyes y soldados, aún no sabemos del todo si para bien o para mal, pero eso lo dejaremos para otro momento. Estados Unidos nos rinde homenaje con una gran exposición y por ende, unos ladrones que no han querido dejar pasar la ocasión. Where is de Goya?
Acaba de llegar a nuestras pantallas Los Fantasmas de Goya de Milos Forman, película que pese a las expectativas que, he de confesar, levantó en mí, se esfumaron junto con los fantasmas nada más llegar el conocido The End. Y no niego que Forman sea un buen director, para nada, solamente hay que recordar alguna de sus películas, como la magnífica Valmont que incluso Stephen Fears calificó como un poco mejor que la suya (Las amistades peligrosas). Sin embargo esta vez, el director nos deja con un amargo sabor de boca, por la inconsistencia de sus personajes, por la banalidad de la trama, y sobre todo, por la tranquiladad con la que intenta englobar un período de la historia de España sin pronfundidad. No siempre la distancia es buena compañera de viaje para acercarse a lo que queda lejos de nuestras fronteras naturales.
Los fantasmas de Goya aburren por momentos, sobre todo en algunas escenas, por su caducidad y monotonía, por sus tópicos, por su virginidad, por no situar al espectador en aspectos fundamentales que se dan por sabidos, o peor aún, que tal vez los guionistas ni se molestaron en recabar. Pero algo bueno tienen estos fantasmas, la excelente fotografía de Javier Aguirresarobe, uno de los fotógrafos nacionales de mayor prestigio internacional, que junto con Vittorio Storaro es considerado como uno de los magos de la luz. El trabajo de escenogafría es otro de los elementos que consiguen salvarse del fuego terrenal; vestuario y decoración reflejan casi con absoluta preciosa esta época. Pero en eso se queda todo, en pura imagen.
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